—Eso no es verdad...
La facilidad con la que mentía le dolía más el alma.
—Ya está, Vanessa. No mientas más.
Ella quiso acercarse, tratar de agarrarlo para que sintiera que ella estaba ahí.
Entonces Agustín le dijo:
—No sabés que estoy yendo a terapia. No sabés que Nahuel está yendo a un psicólogo. Esta casa se estaba cayendo y vos ni siquiera lo viste.
Vanessa se quedó helada.
—¿Nahuel está yendo a terapia?
Agustín la miró con una mezcla de dolor y reproche.
—¿Ves? Ni siquiera lo sabía