127. Perdonar
Levanto ambas cejas al ver la pulsera de nuevo, ella comienza abrochármela.
— Esto te pertenece... Alessandro me la dio acompañada de las palabras que le dijiste, tenías razón, después de la tormenta venía el arcoíris, al verla recordaba esas palabras y me daban fortaleza.
Una vez colocándome la pulsera retrocede unos pasos y une sus manos al frente sonriente, la vuelvo a ver sonriente también.
— ¡Rojita! Has visto mi...
Stefan, aparece por el pasillo del que desapareció Alessandro, al verlo