125. Justo a tiempo
alessandro.
— ¡Dania! ¡DANIA!
La mujer entra como un torbellino a la casa, se va directamente a la planta alta, yo comienzo a revisar el piso de abajo, espero que cuando ella llegue abajo traiga buenas noticias, que diga que la encontró arriba dormida o algo así, pero por la manera en la que llora mientras comienza a buscar aquí abajo donde yo ya revise me queda claro que no.
— No... no, Dania... él se la llevó. - la mujer levanta un cojín y se fija como si Dania pudiera estar cerca.
— ¿Tiene