Elly empujó suavemente la puerta de su habitación, lista para volver a descansar. Pero en cuanto la hoja se abrió por completo, se detuvo en seco, sobresaltada al ver la figura que ya estaba dentro.
Kenny se encontraba allí. Estaba sentado en el sofá largo, con la cabeza apoyada en el respaldo y los ojos cerrados. Se veía muy agotado; el cansancio se notaba claramente en su frente tras el largo viaje en avión que había consumido todas sus energías.
—¿Q-qué… llevas mucho tiempo aquí, Kenny? —pre