¡Toc! ¡Toc! ¡Toc!
Los fuertes golpes en la puerta de madera irrumpieron de pronto en el silencio de la noche, justo cuando Erick y Elly estaban completamente inmersos en el punto culminante de su pasión.
—¡Mamá...! ¡Papá...! Tuve una pesadilla... Tengo miedo...
La vocecita al otro lado de la puerta hizo que los ojos de Elly, que hasta ese instante permanecían cerrados mientras se abandonaba al ritmo de las caricias de Erick, se abrieran de golpe. Toda su conciencia regresó de inmediato.
—¡Felix