Mundo ficciónIniciar sesión—Ya basta, Elly… de verdad no me apetece —murmuró Erick con voz débil. Con la poca fuerza que le quedaba en la mano derecha, libre del suero, intentó apartar suavemente el tazón con la papilla insípida del hospital que ella le ofrecía. Frunció el ceño, conteniendo el sabor desagradable y las náuseas que le recorrían la lengua.







