¿Cómo algo que siempre me gustaba, ahora me estaba dando náuseas? Enseguida tapó mi nariz y dejo el vaso en la mesa, si no lo hacía, iba a vomitar y claramente era algo que no podía controlar.
—¿Estás bien?
—Si, solo que no tengo ganas de beber. —Aleja el vaso un poco más de mí.
—¿Y eso? ¿Quieres ir al médico? Porque eso no es normal.
—Lo dices cómo si fuera un alcohólica.
—Pues esa fue la primera impresión —bromea.
—Lo siento —me reí.
—¿Quieres una dona? —Me ofrece y no aguanto más.
Me