—No, yo lo lamento, es la casa de tu hermano y yo por lo menos debería tener la puerta cerrada, no andar desnuda como si fuera mi casa.
—No digas tonterías, está ya es tu casa. —Me da media sonrisa y eso me calma.
—Gracias… lo que viste, eso es porque le estaba haciendo un vídeo a Aaron, él me hizo uno y yo, pues también quiero hacerle uno.
—¿Mi hermano te hizo un vídeo bailando? —su tono cambia a burlón—. ¿Cuánto pides por verlo?
—Oye, eso es privado.
—¿Sale desnudo? —Arquea una ceja—. No