—Somos adultos James, pero pareces un niño.
—Perdón, pero es que si a Kath le incómoda que hable de ese tipo de cosas, imagínate que lo escuché del doctor Graham que parece su padre.
Aaron rueda sus ojos y luego me ve, toma mi mano y la besa.
—Gracias doctor Graham, nos cuidaremos —le sonríe.
—Esta bien, felicidades, me tengo que retirar, como siempre, te enviaré todo lo que debes o no debes hacer, por correo.
—¿Puedo viajar? —le detengo con mi voz antes de que se vaya.
—No mucho, ¿Por?