Ah, no puede ser, las ganas de vomitar volvieron, pero la doctora me dijo que el medicamento ayudaría y que podría solo descansar, no es posible, no me puedo sentir mal, no ahora.
Aspiro fuertemente para luego salir corriendo y entrar al baño que está cerca de la cocina. Lo primero que quiero es llegar a tiempo al baño porque las ganas de vomitar las llevo en mi garganta, siento como sube y baja. Ah, ya no quiero, no quiero vomitar.
Qué pecado tan grande cometí para que me esté sucediendo esto.