—Mierda, no quiero hacer esto, pero mi madre está por morirse y tengo que hacer un poco para que ella se vaya feliz, por favor, no me pidas que me quede o que las elija a las dos porque no lo voy a hacer, te amo como una amiga y más que eso, jamás como una hermana porque eso es enfermo, espero que de verdad me perdones por irme y no tener la voluntad de quedarme contigo —se me parte el corazón, no resisto verlo así—. Me avergüenza decirte que no me gustan los hombres, que la persona que me vuel