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Un terrible dolor de cabeza hace que mis ojos se abran lentamente, quiero dormir un poco. Lo primero que veo es el techo para luego dar un fuerte suspiro mientras me muevo. Ay… Me duele la entrepierna, no comprendo por qué estoy adolorida.
—Buenos días, el desayuno ya está listo —mi cuerpo se congela automáticamente, mis ojos se abren de par en par y mi corazón se quiere salir—, es lindo, verte como duermes.
No, no, no. No me importa si esto es una niñería, pero lo primero que se me ocurre