ETHAN GARDNER
La mañana en la empresa transcurría como cualquier otra… o al menos lo intentaba.
Yo no.
Yo estaba nervioso. Inquieto. Desorbitado.
Desde la fiesta de cumpleaños de Liss, no podía dejar de pensar en ella.
Olivia...
La chica que me salvó en ese callejón, la del muffin, de la risa afilada y la teoría del destino.
Dos veces… ya nos habíamos cruzado dos veces.
Solo faltaba una.
Una maldita coincidencia más.
Y entonces… ocurrió.
La vi pasar frente a la sala de reuniones como si el univ