ASHTON GARDER
La luz del amanecer entraba por la ventana, filtrándose entre las cortinas. Liss aún dormía, con el cabello alborotado sobre la almohada y una pierna enredada en mis caderas. Se veía tan jodidamente hermosa que dolía separarme de ella.
Besé su espalda, su hombro, arreglé su cabello y me levanté con cuidado, me duché rápido y me puse una camisa blanca con los primeros botones sueltos. La miré por última vez, no quería despertarla, estuvimos haciendo el amor hasta casi la madrugada,