WILLIAM FOREST
Cerré la puerta de mi departamento en silencio.
No encendí las luces.
Me quedé ahí, de pie, con la mano aún en el pomo, como si necesitara confirmar que ese momento fue real. Que sus ojos me miraron como me miraron. Que su sonrisa era para mí. Que su voz dijo “sí” a un café que ni siquiera planeaba.
Apoyé la cabeza contra la madera unos segundos. Respiré hondo.
Estoy perdido.
Ese pensamiento se repetía desde que la vi.
Camila.
El nombre me golpeaba el pecho con más fuerza que cua