ASHTON GARDNER
Estábamos juntos en la ducha, no podía creer que al fin era mía, contenerme fue un calvario que ni yo supe que podía soportar. Todo empezó hace años atrás, aun eramos niños.
Desde que la vi rescatar a ese gatito del árbol, me enamoré perdidamente de ella. Tan frágil, pero a la vez tan fuerte. No le importó caerse, ella solo estaba preocupada de que el pequeño gatito volviera con su madre.
—¿Quién es ella? —le pregunté a mi mejor amigo de ese tiempo.
—Oh, es mi vecina, Liss.
—Liss