Llegamos a la mansión. Sequé mis ojos y Ashton tomó mi mano.
—Tranquila. Tu hijo no está. Le pedí a las empleadas que lo llevaran al parque que está aquí enfrente, podía sentir ese tono gélido y molesto, sabía que estaba enojado y no era para menos, falté al contrato.
—Gracias —susurré.
Subí las escaleras y entré a la habitación queriendo escapar, pero Ashton entró detrás de mí cerrando la puerta con un click poniendo seguro. Se soltó la corbata y me pegó contra la puerta, su mano en la pared