La mañana pasó sin problemas, vi al chofer volver, el auto estaba estacionado justo en la puerta de la casa.
Estaba jugando con mi hijo cuando mi celular vibró, abrí el mensaje y me dejó helada.
—Hola, mi bella princesa. Soy Erick. Supe que me estabas buscando. Volví al bar y me dijeron. Ha pasado tanto… dime, ¿quieres verme?
Sentí que mi cabeza giraba y mis manos temblaban. Miré a mi bebé jugar con sus juguetes y volví a leer el mensaje. Al fin, después de todo este tiempo, lo volvería a ver.