WILLIAM FOREST
El aire de la ciudad olía a secretos mal enterrados. Las luces de la avenida rebotaban en los vidrios empañados del edificio desde el que observaba, con los brazos cruzados y los ojos fijos en la puerta trasera del hotel. Estaba en modo cazador.
Gisella había cometido un error. Uno pequeño. Pero conmigo, uno era suficiente.
No debí haber tardado tanto en seguirle el rastro. Era buena. Astuta. Demasiado para una simple exmodelo venida a menos. Antes de que Ashton me pidiera cazarl