C50-CUANDO QUIERAS.
C50-CUANDO QUIERAS.
El auto avanzó por una avenida privada flanqueada por palmeras y al fondo apareció la propiedad, donde hombres armados vigilaban cada acceso.
Y el sedán se detuvo.
Eros y Stefan bajaron al mismo tiempo y ambos impusieron silencio, un hombre se acercó y sonrió y su diente brilló.
—Yo los voy a guiar —dijo—. Me dicen El Cuervo. Darío fue el que nos habló de ustedes y al patrón le interesa hacer negocios con los franceses.
Caminaban entre guardias mientras hablaba. De pronto, el hombre apodado el cuervo se detuvo y miró a Eros de arriba abajo y sonrió mostrando el oro.
—Oiga... ¿es cierto que las francesas van a la playa desnudas?
Stefan bajó la cabeza apenas, conteniendo la risa, pero Eros apretó los labios y su voz bajó volviéndose filosa.
—Si vuelves a mirarme como si fuéramos amigos, te arranco ese diente y te lo hago tragar. —Hizo una pausa y agregó—. Y para que sepas, no soy francés.
La tensión se tensó como un cable a punto de romperse y el cuervo soltó una ca