C51- BAJO EL OLIVO
Después de tomar la decisión de echar por tierra su venganza contra Eros, Landon supo que nada volvería a ser simple. París los esperaba. El caos los esperaba. Pero antes de la tormenta, se permitieron algo que casi nunca se concedían: calma.
Ese día, la invitó a recorrer la finca a caballo y Kiara aceptó sin pensarlo. Le gustaban los animales, la sensación de control y libertad... aunque le resultaba imposible concentrarse en el paisaje cuando su marido se veía así.
Landon montaba con naturalidad, la camisa blanca de lino arremangada dejaba ver sus antebrazos fuertes, marcados y los pantalones oscuros de montar se ajustaban a su cuerpo con una precisión peligrosa, mientras que el sombrero de fieltro proyectaba sombra sobre sus ojos, dándole un aire elegante y amenazante a la vez.
Un mafioso que parecía hecho para mandar... y para pecar.
Pero él no estaba mucho mejor.
Cada vez que miraba a Kiara, su entrepierna protestaba. Los vaqueros ajustados marcaban sus cadera