El príncipe no quiso que todo el cuerpo de guardaespaldas los acompañara en su salida, sin embargo, tuvo que aceptar la compañía de Phidias que era su lugarteniente más cercano y otro de los guardaespaldas.
Al llegar al pequeño restaurante, Amaya se sintió en confianza. Estaba tranquila, aunque la tristeza seguía presente, parecía que la confusión se iba alejando poco a poco. Paradójicamente, la compañía de su enemigo apaciguaba su alma atormentada. Él era su antídoto y su veneno.
Ryu a su la