Laurel
Sobre la cima de aquella montaña, con la brisa levantando mi cabello y parte de las telas sueltas de la falda de mi vestido de seda y chifón, observaba al hombre frente a mí, vestido con su armadura, que llevaba el logo rojo de su clan.
Le extendí la carpeta que Bastian me dio y se la entregué. Entonces él me miró, satisfecho.
—Disculpe la confusión, todo fue plan de esa Wosa —le expliqué—. Ella instó a mis hombres a atacar, por eso se armó aquel malentendido entre nosotros. Yo no di la