Nevan
Las miradas de mis padres y tíos estaban sobre mí, atentas, curiosas, pero con un poco de temor.
¡Por los Woses, cuánto los entendía!
Yo también estaba nervioso, y mis manos temblorosas eran la evidencia de lo mucho que este tema me afectaba.
Solté un largo suspiro y me relamí los labios, pero no pude continuar, no mientras ellos me miraran de esa manera.
Entonces el silencio se tornó demasiado incómodo; es más, diría que asfixiante.
—¿Por qué dices que mi cachorrita es tu mate? —El alfa