Bastian
Observé a mi tulipán, quien dormía complacida, y me levanté de la cama. No pude evitar soltar un resoplido al pensar en todo lo que me deparaba este día.
Volví a mirar a mi compañera y sonreí como un idiota enamorado. Ella era tan hermosa, tan valiente...
—Sé que hay más en tu historia con ese gusano, mi amor, pero esperaré a que estés lista para contarme, si es que así lo decides —comenté, aunque ella no podía oírme porque estaba rendida. Quedó agotada después de un entrenamiento inten