Zebela
Después de un arduo entrenamiento con el gamma, me fui directo a casa para asearme. Me puse ropa cómoda y preparé mi almuerzo. Aunque no era necesario que lo hiciera, ya que podía almorzar en la casa principal, yo prefería ahorrarme el momento tenso en el comedor, donde tendría que soportar a Maricella y Janor.
Ya ni siquiera los demás líderes me trataban con hostilidad, pues, de alguna manera, admiraban lo mucho que había avanzado en las artes marciales de los híbridos y la lucha, y en