Roan
Fuera de mis cabales, lancé con furia todos los papeles y objetos que cubrían mi escritorio, esparciéndolos por el aire. Las hojas volaron descontroladas, mientras los pequeños objetos metálicos chocaban contra las paredes y caían al suelo con un estruendo sordo. La habitación, antes ordenada, se convirtió en un caos, reflejo de la tormenta que se desataba en mi mente.
Sentía mi sangre arder, como si cada vena estuviera llena de fuego. Mi corazón latía con fuerza, vehemente y potente, impu