Bastian
¡Con un demonio!
Golpeé la barandilla una y otra vez ante la frustración que sentía. Sin embargo, traté de controlarme porque no quería arruinar el barco de mi socio.
Suspiré profundo. Dejé que la brisa mañanera de la playa llenara mis pulmones y drenara todas las preocupaciones que me tenían inquieto.
Vi el logo de mi manada en el puerto y suspiré más tranquilo. Por lo menos allí podría regresar a mi vida regular y olvidarme de esa mujer de cabello rosa que estaba acabando con mi cordu