Laurel
Mis manos temblorosas sostenían la toalla húmeda que frotaba contra su piel caliente. La fiebre de Bastian me preocupaba, pero también era un indicio de que su cuerpo estaba reaccionando, y eso me aliviaba.
—¿Qué más necesitas? —La voz de Liadrek, mi beta, rompió el silencio en mi taller.
Solté un suspiro y remojé el trapo en el agua para repetir la acción anterior.
—No sé qué más intentar. He modificado el antídoto más de cinco veces en estos últimos días, pero ninguno es lo suficientem