Escapando de un mal amor. Capítulo No soy tu juguete
—¡Luciana, yo soy tu prometido! —exclamó Samuel, con la voz rota entre la desesperación y la furia.
Luciana lo miró con los ojos fríos, endurecidos por la confusión, el miedo y el dolor reciente.
Se apartó de él con un movimiento brusco, como si su cercanía le quemara la piel.
—¡No te recuerdo! No sé quién eres —espetó con firmeza—. Y me golpeaste… así que, para mí, solo eres un cobarde más.
Las palabras fueron un puñal que se clavó sin piedad en el pecho de Samuel.
Su mirada cambió de súplica a