Ariana llegó al edificio en un taxi. Pagó rápidamente al conductor, agradecida por la rapidez del viaje.
Sin embargo, antes de entrar, un escalofrío recorrió su espalda.
Un mal presentimiento la invadió, como si algo estuviera a punto de suceder. Se detuvo en seco, mirando a su alrededor. No vio nada fuera de lo común, pero la incomodidad seguía apoderándose de ella.
Las luces de la calle parpadeaban suavemente y la gente caminaba tranquila.
Todo parecía en orden, pero ese sentimiento persistent