Sergio dejó escapar una sonrisa, pero esta no alcanzó a llegar a sus ojos.
Su mirada, perdida y fija en el vacío, tembló ligeramente.
Un sollozo ahogado se escapó de sus labios, mezclándose con una risa amarga que brotó sin control.
Las lágrimas comenzaron a descender por su rostro, pero no las detuvo. Su pecho se agitaba con respiraciones entrecortadas, como si cada inhalación fuera una lucha interna.
En sus manos, la fotografía de Ariana permanecía intacta, como si al sostenerla pudiera traerl