Después de que don gadul salió de la oficina me decidí por tomar mis cosas e ir a tomar una copa, por suerte la movida telefónica inexistente al parecer había dado resultados, pues lo vi cuando intentó escuchar mi llamada con el Theo imaginario.
Señor O'Connor ¿necesita algo? -cubro el teléfono como si de verdad estuviera hablando y su mueca que imita una sonrisa molesta me lo indica.
-Nada, ya me voy. Nos vemos mañana.
-Hasta mañana, señor O'Connor.
Lo veo caminar por el pasillo y juro que me