Eva no podía explicar el sentimiento que sentía en su pecho, acababa de ser elegida por el futuro Alfa como su compañero, no podía negar que le gustaba, por su mente pasaban muchos momentos que habían vivido y que ahora encajaban perfectamente, era la diosa luna dando señales.
Ella no se sentía la loba más bonita de la manada, pero el lobo que le gustaba y con el qué se había imaginado muchas veces juntos en un futuro. Eso era lo que estaba destinado a su vida y así es la vida, lo que es para