Isan salió de las mazmorras, su mirada perdida, parecía algo ido, sus ojos brillaban en un intenso rojo como si estuvieran hechos de sangre, su ropa llena también de aquel color y con restos de piel que hasta algunas partes de su rostro habían salpicado, sus manos que parecían haberse lastimado en aquel salvaje hecho estaban botando sangre, su mirada perdida pero fija en el castillo.
Afuera del lugar se encontraban algunos guardias que al verlo, sintieron un frío recorrer sus cuerpos, bajaron