Al subir a su habitación, entró y le pasó seguro a la puerta, ese día estaba siendo tan raro que se sintió abrumada, nadie había actuado normal, tenía que averiguar que pasaba, pero por ahora no podía hacer nada. Y por si fuera poco, la culpa la invadió de nuevo. Se sentó en su cama y no pudo evitar llorar.
Se tiró en su cama a llorar, su rizada cabellera que permanecía suelta comenzaba a pegarse a su rostro por la humedad de las lágrimas, cómo podía evitar no sentirse culpable? No podía deja