Alana, sintió un montón de emociones en su cuerpo, sentía fuego correr por sus venas, ni siquiera podía explicar que sintió, como pudo contuvo las lágrimas hasta salir de la casa de la manada, intentaba alejarse de todos pero a cada lugar que iba encontraba parejas y grupos de lobos.
Se estresó aún más y sin pensar bien que hacía o a dónde se dirigía caminó hacia los límites de la manada con el bosque, habían al menos unos doce guardias, allí aún se escuchaba la música, los lobos conversaban e