Todos murmuraban, se podía decir que todos en la manada estaban impactados y lo que más les preocupaba era que el Alfa hubiera abandonado la fiesta después de haberse dado cuenta quien era el compañero de su hija.
Cómo Alfa era difícil aceptarlo, porque ni siquiera sabía quien era, ni de dónde venía, aparte de lo que le hacía sentir, le daba inseguridad, sentía que su hija estaba en peligro, pero ahora no habia nada que hacer porque dudaba que Alana lo rechazara.
Pidió a la diosa paciencia,