Mientras iba de camino con Alian a su habitación, no podía dejar de pensar en Alana, era una loba un poco extraña decir verdad, había algo en ella, eso podía verlo, le agradaba Alana en verdad, pero si era de poner la vida de la loba o la de ella en una balanza, la de ella pesaba más.
Al fin y al cabo, ella podía ayudar a Alian a sobrellevar su dolor, si es que algo le pasaba, claro no había que ir tan lejos. El Rey no podía hacerle nada o por lo menos no por ahora. Si no obvio todos sabrán qu