No quiero pensar, no le voy a dar mente, como me ha enseñado el padre Castro.
«Si sientes que la situación descontrolará todas tus emociones, respira las veces necesarias hasta que tu mente se enfríe un poco y luego escoge si puedes darle rienda suelta a ese sentimiento abrumador o si quieres deja enfriar tu mente completamente para poder pensar. Siempre eres tú quien tiene el control.»
Escogí pensar después, mis hijos dependían de mí, Emmanuel no deja de mirarme, me seguía a cualquier parte de