Alina llegaba a una de las casas seguras de Konstantin, mientras esperaba que Eyra y Nacho se dieran a conocer ante los Dixon como la ley suprema, se quedaría en espera de su llamada. Pero al entrar sintió ojos sobre ella, sacó su arma de inmediato y apuntó.
— Sé qué estás ahí – dijo esperando que diera la cara.
Comenzó a dar vueltas buscando con la mirada a la persona que estaba ahí, cuando alguien llegó por detrás poniendo un arma en su cabeza.
— ¿Así serán las cosas? – dijo cuando sintió la