— Ya pasó otro puto mes, Eyra debe estar en el octavo mes – dijo Konstantin, pasando sus manos por su rostro. – ¿No hay nada?
— La CIA y la DEA saben lo mismo, la Yakuza se mueve demasiado, el jefe debe estar en una isla sin registro – dijo Katherin por la pantalla. – Hacemos lo que podemos.
— Pues no se nota – suspiró cansado. – Tengo que irme, llama si saben algo útil.
Corto la llamada y miró al frente, Max, Enzo, Nacho y Beth estaban con él en Italia. Konstantin decidió irse con Enzo, esta