— Hoy no solo vamos a celebrar tu cumpleaños mi amor – dijo Paolo tomando la mano de Elizabeth.
— ¿A no? – arrugó la frente mientras caminaban juntos.
— No preciosa – le sonrió – Vamos a celebrar la muerte de Konstantin – acarició su mejilla – Y también que tenemos a la Superintendente comiendo de la palma de nuestra mano, la Central de mando será nuestra en un chasquido.
— ¿Crees que será fácil? – levantó una ceja.
— Nadie será tan bueno como Konstantin y mira, encontró su final – le sonrió –