Capítulo 56

Todo pasaba muy lento, las contracciones eran cada vez más fuertes, Akemi se mantenía en su habitación, tratando de calmarla, pero nunca estuvo en ningún parto de sus hijos.

— ¡Dios! Que esto acabe – Eyra se sostenía del borde de su cama.

— Tranquila todo…

— Si dices que todo estará bien juro que te cortaré las bolas aquí mismo Akemi.

Levantó las manos y suspiró.

– Buscaré al doctor.

— Sí, haz eso – Eyra seguía soportando las contracciones. – Maldita sea Konstantin, te necesito aquí cabrón
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