Ante este suceso Lucian sabía que debía actuar rápido. Así que lo estrechó en su pecho y apretó la cabeza de él contra su cuello. Justo encima de donde su vena palpitaba desenfrenada.
-Muerde- le ordenó y no pasaron muchos segundos para sentir los colmillos de Aidan atravesando su piel y una sensación caliente recorrerlo y hacerle jadear.
Las uñas de Aidan se enterraron en su espalda rompiendo la piel. Como aferrándose a algo. Y ese algo era él.
-Tranquilo- le habló susurrando pasando su mano p