Aidan se removió ligeramente una vez que su conciencia volvió. Algo lo tenía férreamente sujeto sin darle libertad de movimiento. A pesar de haber frío, también había calor, uno cálido y acogedor que lo hacía sentir protegido… querido.
Abrió los ojos de golpe.
¿Sentirse?
¿Protegido, querido?
Eso era…extraño.
Los recuerdos de los últimos acontecimientos lo asaltaron y cerró los ojos con fuerza ante la pulsada que azotó su cabeza. El beso de Litus, el dolor en su pecho, cuando cayó sobre Lucian y