Lucian estaba totalmente desubicado ante la reacción que estaba teniendo Aidan y como estaba reaccionando. Realmente se preocupó. Ese no era su comportamiento normal, es que ni siquiera era natural en ningún lobo
-Aidan- lo llamó acercando su morro al de él.
Solo no se esperó que él lo atacara de pronto enterrando sus colmillos hasta la encía en su hocico. La rabia con la que lo miraba era… indescriptible. Aun así, Lucian no se movió, incluso si le dolía y su carne estaba rota. La sangre corría