Así que Ryan se preparó para atacar cuando una línea de fuego se cruzó delante de él y retrocedió un paso. Al alzar la cabeza encontró que Aidan había dejado a sus dos lobos en lo suyo y estaba centrado en él. La imagen que vio le fue tan familiar que lo llevó a aquel momento donde había luchado contra la misma Lukyan. Era la viva imagen de él, hasta los mismos ojos, solo que su esencia… era mucho más fuerte.
-No le harás nada a mi lobo, Ryan- la sonrisa en el rostro de él se había desvanecido.