POV FABIO
En el momento en que Eva gritó aquella confesión, me quedé como hielo, por no sé cuánto tiempo en el pasillo. Podía escuchar los murmullos de todos mis empleados, no podía creer que esta clase de cosas estuvieran pasándome.
Me dirigí al almacén y tomé varias botellas. Ni siquiera sabía qué clase de licor eran, me encerré en la oficina y comencé a beber directo de la botella.
—¡¿Vino tinto?! Esta m1erda no me hará olvidar absolutamente nada —renegué.
Terminé esa botella y no sé cuántas