Está de más decir, que me quedé sin sangre en mi cuerpo, pareciera que toda se había alojado en mis pies. Si no estuviera sentada en aquel sillón, me hubiera ido de bruces contra el suelo.
Es que esto es una mald1ta pesadilla, no salgo de una cosa para entrar en otra peor.
Me llevé las manos a la cara, tratando de detener las lágrimas que salían como si el mundo se estuviera secando y necesitara de ellas.
Ya no sabía qué pensar, ya había decidido hablar con Fabio de las estup1das fotos, pero ah